
Cuando pensamos en sal de alta calidad, solemos imaginar las costas del Mediterráneo o del Atlántico. Sin embargo, una de las mejores sales del mundo se produce a 100 kilómetros de la costa. Hablamos de la Sal de Añana, un tesoro gastronómico, ecológico y libre de la contaminación moderna.
Pero ¿cómo es posible extraer sal marina en pleno interior del País Vasco y por qué es considerada una de las sales más puras del planeta? El secreto se esconde bajo tierra, hace millones de años.
Un viaje de 200 millones de años: El Mar de Tetis
El Valle Salado de Añana, situado a tan solo 30 km de Vitoria-Gasteiz, esconde un fenómeno geológico único. La sal que se cosecha aquí procede de un antiguo océano de hace más de 200 millones de años conocido como el Mar de Tetis.
Con el paso de los milenios, este mar se secó y quedó completamente sepultado bajo tierra a kilómetros de profundidad. El agua dulce de las lluvias se filtra en la tierra y, durante décadas de lento transitar, disuelve las rocas de sal subterráneas y vuelve a brotar a la superficie en forma de manantiales mediante un fenómeno llamado diapiro.
¿Por qué la Sal de Añana es un producto verdaderamente ecológico?
Hoy en día, uno de los mayores problemas de la sal marina convencional es la contaminación de los océanos. Al provenir de aguas actuales, muchas sales de mesa contienen trazas de metales pesados y plásticos. Aquí es donde la Sal de Añana marca una diferencia abismal:
Reconocimiento de la Alta Cocina
Más allá de su innegable valor ecológico, su pureza se traduce en un potenciador de sabor excepcional. No es de extrañar que grandes figuras de la gastronomía la consideren un ingrediente imprescindible. Martín Berasategui (12 estrellas Michelin) la define perfectamente: "La Sal de Añana es el Rolls Royce de la sal mundial y es una joya gastronómica".
Esta sal ecológica no solo realza el sabor de los alimentos, sino que también aporta minerales esenciales como el magnesio y oligoelementos beneficiosos para la salud.
En definitiva, elegir la Sal de Añana es apostar por tu salud, apoyar la sostenibilidad medioambiental y llevar a tu mesa un pedazo de historia intacta de nuestro planeta. Además, esta sal está producida por una fundación sin ánimo de lucro, por lo que todos los beneficios de la venta de sal y las visitas guiadas se reinvierten íntegramente en la recuperación de un oficio y un paisaje excepcionales.